Tengo el alma un poco pesada
pero aún respiro con normalidad.
Un poco de presión en el pecho a causa del nudo.
El mal hábito de esconder mis inquietudes
reactiva la confusión.
Las sombras llenan mi cuerpo de miedos
y provocan que mi devoción hacia tus ojos
tenga un pequeño disfraz
oculto e inactivo.
Mientras engaño mi sinceridad,
al costado izquierdo de mi ser
hay una vos infantil,
inocente, sincera, parece ser la de una niña.
Doncella de corto andar
que alguna vez soñó con contagiar alegrías,
y hoy se perdió en el abismo de un mundo inmundo,
sin razón.
Una voz que me dice que en la realidad de mis utopías,
soy una vagabunda.
Y que en el inconciente sigo aún
y sin poder evitarlo
Enamorada de un príncipe lleno de princesas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario