viernes, 12 de septiembre de 2008

El tiempo dirá

Los laberintos me encierran, me enredan, trasmutan mi camino.
Me mareo y parece que voy derecho al barranco
¡¡¡Estírame la mano!!! (lo grite 3 o 4 veces)
No lo hiciste.
Entendí.
Necesito una nave para llegar directo al sol y quemarme en el silencio de tus labios en una tarde de esas perfumadas, de primavera y viento.
PERO YA: antes de que llegue al suelo y tenga que comenzar a arrastrarme como serpiente que hiere y sangra.
Ese sería el peor error, pues iría directo a tu cuello.
Morirías en al acto.
Y no se si estaría feliz, lo que sí satisfecha.
Auque todavía no consumí tu sangre, y ya me envenenaste.

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