martes, 9 de septiembre de 2008

Perdida III

Voy caminando.
Perdidos mis ojos buscan donde aislarse,
el sol de frente y el día temprano
alimenta una resaca de días anteriores.
Lo intento y vuelvo a intentarlo.
No lo logro, me pierdo de nuevo.
Mis pupilas inquietas comienzan a ponerse rojas,
las ojeras cada vez peor,
no existen uñas en mis manos,
y me escondo de la gente.
Apago el teléfono,
Me escapo de la realidad,
la esquivo, la invento.
Vivo tambaleándome de un lado a otro.
Me alejo.
Ya no puedo evitarlo, salgo de noche, camino sola, escucho voces,
y Deliro encuentros.
Duermo mal.
Estoy de mal humor, me consumen mis propios miedos,
no me dejan comer y hasta de pronto y sin querer explote por dentro.
Morí.

Una de todas las personalidades que convive dentro de mi cuerpo
dijo susurrando y entre lágrimas de muerte:
Si llegaste a esto, vas devuelta, no es tan fácil.
Esta es mi sexta vez desde que las llevo contadas.
Cobardía.

Debe ser que cada una de las personas que tengo adentro,
nunca se ponen de acuerdo, entonces se van matando.
Una guerra de voces lógicamente intangibles y agresivas.
CUIDADO.

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