Toc, toc.
Di la cara, no daba para más y yo ni siquiera sabia.
Toc, toc.
El amor, el miedo, la desconfianza, la dulzura, y un rubio tocaron mi puerta.
Me encontraron, aparentemente estaba jugando inconcientemente a las escondidas
desde hace un tiempo .
Y el renacer es parte del delirio entonces
y crecer y reencontrarme con las mariposas, parte del ensueño estúpido de ser adolescente.
Y el amar otra vez, una parte que había olvidado.
“...Mi casa ha sido tomada por las flores.
Traigan copas, traigan vasos al derrame de colores.
Mi casa ha sido tomada por las flores.
Vengan almas y retazos: voy a repartir canciones...”
(Silvio rodriguez)
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